Os presento mi última colaboración para Amazings.es.
La relatividad siempre ha tenido un gran impacto mediático. Esto hace que haya sido uno de los temas más elegidos a la hora de hacer divulgación, aunque en gran parte haya servido para crear una especie de extraña leyenda y al final casi nadie entiende qué pretende o de qué va la relatividad.
Desde luego que Einstein no salió un día gritando “¡Eureka!” porque se le hubiera ocurrido una teoría para complicarnos la vida. Se trata de un problema que venía arrastrándose desde que el electromagnetismo empezó a formalizarse. Se vió que hacía falta un nuevo marco, un marco en el que las leyes de la física fueran las mismas con independencia de quién observara o de cual fuera su estado de movimiento. Había muchos científicos a la caza, y si no hubiera sido Einstein, Poincaré o Lorentz o muchos otros habrían publicado sus respectivas conclusiones a no mucho tardar. Sin embargo, Einstein tuvo en 1905 un año muy prolífico y lo que publicó ese año revolucionó la Física.
Parece una especie de teoría rara y anti-intuitiva, un invento de esos físicos locos, una paja mental con eso de la dilatación del tiempo y que la velocidad de la luz sea constante provoca dolores de cabeza al intentar imaginárselo. Pero lo cierto es que la relatividad es una de las teorías más precisas que existen y una de las teorías con mayor aplicabilidad: está por todas partes.
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