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P odría denominarse "histeria colectiva" aunque sería ciertamente amarillista por mi parte llamarlo así, porque tampoco he visto muchas reacciones en este sentido, salvo en la red. Hablo de la repercusión a nivel "civil" de los momentos previos al inicio de los experimentos en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN. Donde se explorarán los límites del modelo estándar, como ya comenté en otro artículo. Pese a que los límites del modelo estándar no se alcanzarán hasta que el LHC funcione a plena potencia (14 TeV), para lo cual necesitará dos años más, hay quien cree que el 10 de Septiembre se acabará el mundo, a saber por qué. Aún cuando toda la información está disponible en la red, y los informes de seguridad son públicos y están a disposición de todos (los enlaces los podéis consultar en este post de Entro) la desinformación general sigue siendo lo predominante en este caso. Con el LHC está pasando algo que no había visto nunca. Y es que en general, los asuntos de la ciencia no suelen preocupar a la gente que no se dedica a ella. Las discusiones suelen versar sobre temas en los que todo el mundo, más que menos, tiene una opinión. A saber: política, deporte, espectáculos, etcétera. Son asuntos en los que uno nunca se pone de acuerdo, pese a las acaloradas discusiones, y tal vez su encanto resida precisamente en la imposibilidad de alcanzar un punto intermedio. Pero con el LHC está pasando que mucha gente opina, porque ha leído no sé dónde, que el LHC es peligrosísimo, que va a producir el fin del mundo, etcétera. Y realmente, son dudas infundadas o con poca base que se sostenga.
El 99,99% de las dudas o miedos no se basan en razones fundadas de riesgo creíble, sino que se basan en el desconocimiento sobre el tema. La gente prefiere quedarse con que "un agujero negro devorará la Tierra" y parece darle completamente igual todos los esfuerzos por dar información veraz y contrastable sobre el tema. Lo que vende es el amarillismo, no las noticias serias. Y en ciencia es relativamente fácil acotar las dudas, los miedos y los riesgos.
Podríamos acudir a la falacia del principio de autoridad y sentenciar que si la ciencia es capaz de llegar al punto de fabricar una máquina tan compleja como el LHC es porque sabe lo que se hace, y concluir ahí la historia. Sería un poco precipitado acabar así, aunque tendría bastante razón. Cuando se hace algo que representa un cambio en el paradigma científico es normal que puedan ocurrir contratiempos, que existan riesgos predecibles, riesgos no predecibles y demás. Por algo existen los comités de evaluación de riesgos y, no olvidemos algo no menos importante, que es que la ciencia va muchos años por delante de la tecnología siempre.
No creo que nadie en el CERN piense que en Septiembre, cuando los protones empiecen a colisionar, se vaya a acabar el mundo por la razón que sea. Pero no siguen adelante por desconocimiento o por puro ego. Siguen adelante porque la ciencia es un poderoso aliado en quien confiar, y los números y los riesgos tranquilizan más de lo que se cree la gente. Invito a quienes hayan pasado por alto el enlace que dí antes, a que lo visiten y vean los informes de seguridad que existen y que si ven algo con lo que no están de acuerdo, que lo digan. La ciencia está abierta a discusión, pero no admite réplicas de "me parece que". Las cosas hay que demostrarlas.
Bien. Hay quien dice que en el LHC se van a crear agujeros negros. Desde un punto de vista científico responsable uno podría admitir como tesis de partida el hecho más que discutible de que es posible que esto sea. Así que aceptemos que es posible que un agujero negro se cree en el interior del LHC. Vamos a analizar el problema.
Un agujero negro es un cuerpo celeste que posee un horizonte de sucesos. Un horizonte de sucesos es el área del espaciotiempo en el cual la gravedad circundante es tan intensa que ni tan siquiera la luz puede escapar de ella. Sabemos que los agujeros negros pueden ganar masa absorbiéndola de la materia circundante, valiéndose de la atracción gravitatoria que atrapa dicha masa a su alrededor hasta que eventualmente cruza el horizonte de sucesos para no volver a salir jamás. Así que la cuestión de peso detrás de todo esto es que se crearía un agujero negro de una colisión y suponiendo que no exista la radiación de Hawking (ya comentada anteriormente) seguiría incrementando su masa hasta el punto de que absorbería la Tierra y quién sabe qué más.
Tesis: un agujero negro creado en el interior del LHC irá absorbiendo cada vez más materia hasta ser tan grande que absorberá la Tierra entera. Veamos los mitos y las verdades en esta tesis. Hemos partido de la base de que se va a crear un agujero negro en su interior. Hay que aclarar que esto es algo extremadamente improbable. Pero dado que hay mucha gente que dice que una probabilidad muy muy pequeña no es igual a cero, admitamos la posibilidad. Ahora vayamos con los números involucrados en este negocio. Lo primero que hay que definir es lo más importante: el tamaño del horizonte de sucesos. Sin él, no hay agujero negro ni hay problema que valga. Así que nos vamos a un caso sencillo: el agujero negro clásico de Schwarzschild. Este nombre tan raro no es más que la definición de agujero negro que dí antes. Hay que aclarar que el agujero negro clásico es estático, es decir, no contempla un crecimiento. Sin embargo más que el número nos interesa el orden de magnitud, el tamaño del horizonte de sucesos. Y la fórmula que pongo a continuación llega de sobra para ese extremo. No tendría mucho sentido llenarlo de cálculos más complicados si al final nos quedamos con el orden de magnitud. Pues bien, unos cálculos sencillos nos conducen a que la fórmula del radio de un horizonte de sucesos de un agujero negro de Schwarzschild es la siguiente:
  
Donde G es la Constante de Gravitación Universal, c la velocidad de la luz y M la masa. Donde M, ponemos la masa que queramos y nos dice el tamaño de su horizonte de sucesos. Obsérvese que menos M, todo son constantes conocidas, que nos dan un valor de y que esta constante multiplica a la masa que sea. Y es un número muy, muy pequeño. La masa de un protón es del orden de kilogramos. Esos 27 órdenes de magnitud son los mismos que separan un kilogramo del peso de mil planetas como la Tierra. Así que para que el radio sea apreciable, tenemos que tener una masa no muy pequeña ahí.
Ahora vayamos a la otra parte del problema: el orden de magnitud de las interacciones que intervienen. No olvidemos que hablamos de hadrones, partículas que sienten la interacción fuerte. La interacción fuerte es la fuerza fundamental más intensa en su escala, pero también es la de más corto alcance. Las interacciones fuertes ocurren a una velocidad típicamente de unos segundos, y las distancias son inferiores a metros, que es más o menos el radio de un protón. En el problema también interviene la fuerza electromagnética y la débil. Para hacernos una idea, el muón, una partícula que es como un electrón gordo que se crea en las capas altas de la atmósfera tiene una vida media de la décima parte de una millonésima de segundo. Esto es, segundos. Por comparar estos segundos que es el tiempo que tarda un muón en desintegrarse con los segundos que tardan las interacciones fuertes, digamos que si una interacción fuerte durase un segundo, el muón tardaría mil millones de años en desintegrarse. Pongo muchos ejemplos como este porque a esta escala es fácil perderse en cifras. Pero la lógica dicta que si es probable que se produzca una interacción fuerte, hay tiempo más que de sobra y ocurrirá esta antes que cualquier otra, salvo que la interacción fuerte esté prohibida.
Bueno, volvamos a nuestro problema. ¿Por qué no hablamos de gravedad en esta escala? La razón es el orden de magnitud, principalmente. La gravedad es 40 órdenes de magnitud menos intensa que la fuerza electromagnética, y no digamos que la interacción fuerte. La masa importa a efectos de conservación del momento, pero la gravedad se excluye del modelo estándar porque no es relevante, en general. Pero en nuestro problema hemos creado un agujero negro, y la gravedad es fundamental aquí. Así que volviendo con los números, hacen falta aproximadamente mil millones de toneladas para conseguir un horizonte de sucesos del tamaño de un protón. Esto significa que tendríamos toda esa masa recluída tan sólo en ese espacio, para conseguir un horizonte de sucesos de ese tamaño. Aquí (espero) empezamos a ver que el principal problema no es la posibilidad de que un agujero negro se cree o no, sino que llegue a tener el tamaño necesario para que pueda hacer algo.
Hay otra cuestión en la que todavía no he entrado, que es la conservación de la cantidad de movimiento. Es una de las leyes más fundamentales de la naturaleza, que es la que rige básicamente cualquier colisión. Aunque sean protones en sentido contrario, el momento no se cancela exactamente, porque las partículas salen despedidas en todas las direcciones. Interesa que lleguen al detector y salgan de ahí, por lo que el momento (respecto al centro de la Tierra) no es exactamente 0. No olvidemos que en colisiones en las que hay intercambio de masa, nada suele quedarse quieto, hay transferencia de energía cinética y de cantidad de movimiento y los productos de la colisión salen por patas. Y no olvidemos que los protones que estarán en los haces del acelerador darán miles de vueltas por segundo al anillo del LHC que no es precisamente pequeño. Así que en el momento de colisionar, en poquísimo tiempo estaría extremadamente lejos de nosotros. Para conseguir recluir un agujero negro en la Tierra hay que violar una ley fundamental de la naturaleza. De no violarla, se iría alejando de nosotros a una velocidad muy próxima a la de la luz. Así que aunque la densidad de productos que colisionan es muy alta y podría tener la ocasión de devorar materia a su alrededor, no le daría tiempo. Antes de que quisiera darse cuenta, estaría tan lejos que la densidad circundante sería la del espacio interplanetario y se acabaría el problema: nunca llegaría a crecer más.
Así que volviendo al asunto central, hemos creado el agujero negro, hemos alcanzado la masa necesaria para que pueda engullir algo pero... Estamos demasiado lejos y todo transcurre demasiado deprisa para que pueda seguir devorando cosas.
Quiero insistir en que todo el análisis basado en la tesis inicial ha partido de la base de que tenemos un agujero negro creado. Lo cual ya es casi imposible, según todos los estudios que se han hecho al respecto. Pero he querido darlo como cierto, pese a ser casi imposible, para ver lo imposible que es, dentro de lo improbable, que llegue a significar algún riesgo.
El LHC significará mucho en la historia de la humanidad, y no para mal precisamente. Más bien todo lo contrario. Y si todo esto no se lo creen, pregúntenle a cualquier físico que tengan a mano, a ver si ya han hecho planes antes del fin del mundo. Porque creo que todos los que han advertido de algo ha sido de que la histeria colectiva no es nada bueno y si algún comentario se ha sacado de contexto (como lo que dijo Wagner recientemente), no ha sido culpa de ellos.
Si habéis tenido la paciencia de llegar hasta el final, pues gracias por leerlo. El artículo no tiene otra intención que intentar tranquilizar un poco a los que todavía siguen manteniendo miedo o desconfíen de las respuestas que pueda dar la ciencia al respecto. Contestaré cualquier duda, comentario o réplica, aquí o en el foro.
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