Publican en New Scientist un artÃculo monográfico sobre agujeros negros titulado Instant Expert: Black holes (by Michael Marshall). Este extenso artÃculo o más bien, monografÃa, pretende ser un compendio divulgativo sobre agujeros negros, algo asà como la guÃa definitiva para el público no experto. Y como creo que se trata de un ejemplar artÃculo divulgativo lo traduzco para que el público que no entiende el inglés no se quede sin poder disfrutar de esta joyita. Vamos a ello.

En las profundidades del espacio y en el corazón de las galaxias acechan monstruos: agujeros en el espacio que atrapan a los incautos que se atreven a acercarse. Esa es la visión popular de los agujeros negros. Pero estas bestias cósmicas son incluso más fascinantes – y temibles- de lo que su reputación sugiere.
Visiones oscuras
El concepto de un objeto tan masivo que ni tan siquiera la luz es capaz de escapar su atracción gravitatoria fue modelado inicialmente el 1783. El geólogo John Michell escribió una carta a la Royal Society contando que si una estrella fuera lo bastante masiva un cuerpo cayendo desde una altura infinita hacia él habrÃa adquirido en su superficie una velocidad superior a la de la luz, y toda la luz emitida desde tal cuerpo serÃa obligada a retornar por su propia gravedad.
Este punto de vista fue rechazado por más de un siglo, porque los fÃsicos creÃan que la luz no podÃa ser desviada por la gravedad. A pesar de ello, la teorÃa de la relatividad general de Einstein de 1915 predijo que esta desviación sà que ocurre tal como se demostró experimentalmente. Esto implica que estos cuerpos capturadores de luz sugeridos por Michell podÃan ser posibles, aunque Einstein se mostraba reacio a aceptar que un objeto tan extraño pudiera existir en realidad.
El término “agujero negro” fue acuñado por el fÃsico cuántico John Wheeler, que también ideó el término “agujero de gusano”. Los fÃsicos teóricos han dedicado décadas a demostrar que los agujeros negros son consistentes con las ideas de Einstein y que se comportan tal y como deberÃan hacerlo. Entonces el desafÃo consiste en encontrar uno.
A la caza de los agujeros negros
Habida cuenta de que los agujeros negros son negros, tal y como es el espacio, deberÃamos esperar que sean difÃciles de localizar. Pero de hecho, hay astrónomos que los pueden buscar.
Por ejemplo, los agujeros negros provocan un enorme empuje gravitacional en las estrellas de sus inmediaciones. Este empuje, y la existencia de los agujeros negros, pueden inferirse de la observación del movimiento de las estrellas. En algunos casos las estrellas aparecen orbitando un compañero invisible y, si los cálculos demuestran que su masa es superior a cierta cantidad, es probablemente un agujero negro.
La intensidad gravitatoria de un agujero negro también tiende a atraer gas y polvo, que forma un “disco de acreción” a su alrededor. La fricción producida en el disco calienta el material, haciendo que se emitan inmensas cantidades de radiación, que los telescopios pueden detectar. Algunos modelos sugieren que los discos de acreción pueden alcanzar el tamaño de un sistema solar y brillar tanto como una estrella.
Otro tema es que la luz de las estrellas que se encuentra detrás de un agujero negro, visto desde la Tierra, deberÃa ser desviada por la gravedad. Este proceso se llama lente gravitacional, y las mediciones de la desviación de la luz pueden ser utilizadas para inferir la existencia de un agujero negro.
Esto podrÃa sonar a evidencia circunstancial, pero la mayorÃa (aunque no todos) de los astrónomos convienen en que la evidencia es lo bastante fuerte para aceptar que los agujeros negros existen. Y están cada vez más cerca de obtener una imagen directa de la bestia evasiva. En los últimos años, han encontrado evidencia de materia que se desvanece en una región donde se sospecha que hay un agujero negro, sugiriendo que ha sido devorada, y los telescopios más potentes podrÃan ser capaces de tomar imágenes directas de las trazas de un agujero negro en los próximos años.
Persiguiendo el calor
Puede que haya muchas otras maneras de captarlos. Parece contradictorio: todo el mundo “sabe” que los agujeros negros no permiten que nada, ni tan siquiera la luz, se escape. Pero hace 30 años Stephen Hawking sugirió que deberÃan emitir calor.
Incluso en el espacio vacÃo, pares de partÃculas (una de materia y otra de antimateria) pueden pasar a existir por un instante antes de aniquilarse entre sà y desaparecer. Si esto sucede cerca del horizonte de sucesos de un agujero negro, uno de los compañeros puede ser succionado por el agujero negro mientras que el otro escapa. Desde el punto de vista del mundo exterior, el agujero negro ha emitido una partÃcula.
Esto nunca se ha observado en la realidad, pero los investigadores han desarrollado modelos de horizontes de sucesos y simulaciones por ordenador que sugieren que deberÃa ocurrir.
Y si la radiación de Hawking existe, los agujeros negros, con su inmenso poder, deberÃan evaporarse lentamente.
Como crear un agujero negro
Los agujeros negros se forman cuando las estrellas más masivas colapsan sobre sà mismas. A medida que la gravedad empuja las capas más externas hacia el interior, la estrella aumenta su densidad cada vez más. Eventualmente su campo gravitatorio se vuelve tan intenso que la luz emitida por la estrella se ve afectada, volviéndose hacia la superficie en vez de salir al exterior.
Una vez la estrella ha pasado por este punto crÃtico, toda la luz es devuelta, sin posibilidad de escapar.
El colapso final es un evento sucio y caótico que puede llevar más de un dÃa. Esto puede producir espectaculares chorros de rayos gamma o explosiones de supernova. Pero en algunos casos al menos, ocurre sin acompañamiento de fuegos artificiales, y es en estos casos en los que parecerÃa que la estrella se desvanece sin dejar rastro.
Hay otras maneras en las que un agujero negro puede formarse, al menos en teorÃa. Por ejemplo, podrÃan formarse pequeños agujeros negros cuando los rayos cósmicos de altas energÃas colisionan con moléculas en las capas altas de la atmósfera. (El hecho es que esto no tiene ningún tipo de efecto catastrófico sobre la Tierra, y si ocurre, es una de las razones por las que los fÃsicos del CERN en Ginebra, Suiza, están tan seguros de que las historias de miedo sobre agujeros negros producidas en el Large Hadron Collider no tienen fundamento).
Una forma, múltiples tamaños
El proceso de colapso destruye cualquier caracterÃstica original de la estrella salvo la masa, el momento angular y la carga eléctrica: cualquier otra cosa es radiada en forma de ondas gravitatorias. El agujero negro resultante se dice que “no tiene pelo” para indicar que no hay trazos de su existencia anterior. Asà que los agujeros negros únicamente pueden cambiar en términos de estas cantidades, y la más obvia es su masa.
Los agujeros negros varÃan enormemente en tamaño, desde Goliats con la masa de un millón de estrellas a otros literalmente microscópicos. Los astrónomos los clasifican en cuatro clases, a saber:
- Agujeros negros supermasivos poseen como mÃnimo 100.000 veces la masa de nuestro sol. Se encuentran a menudo en el centro de las galaxias pero no está claro cómo alcanzan semejante tamaño: el mayor conocido tiene la masa de 18.000 millones de soles. Y se sugiere que existe un lÃmite superior. Ningún agujero negro podrÃa tener más de 50.000 millones de masas solares.
- Agujeros negros intermedios son la oveja negra de la familia. Su masa está entre centenares y miles de veces la de nuestro sol, hasta que recientemente ha habido una pequeña evidencia de que existen. Aunque, ciertas fuentes de rayos X y misteriosas estrellas errantes han aumentado la credibilidad. Los agujeros negros intermedios podrÃan haberse formado cuando estrellas errantes colisionan entre sÃ, y fundiéndose con varias estrellas sucesivamente.
- Agujeros negros de masa estelar tienen masas del orden de la de nuestro Sol. El mayor conocido tiene 33 masas solares, mientras que el más pequeño tan sólo 3.8 masas solares.
- Los Micro agujeros negros son hipotéticos. MuchÃsimo más pequeños que una estrella, deberÃan ser presa fácil de la radiación de Hawking y evaporarse muy deprisa, asà que no podemos esperar encontrar ninguno ahora mismo. Aunque, podrÃan haberse formado inmediatamente después del big bang, cuando el cosmos era extremadamente caliente y denso. Este tipo de objetos ancestrales se llaman agujeros negros primigenios y deberÃan existir en un amplio rango de tamaños, desde microscópicos hasta supermasivos. Únicamente el más masivo de todos ellos podrÃa haber sobrevivido hasta la actualidad.
La carga de un agujero negro y su rotación pueden afectar a su comportamiento. Por ejemplo, la rotación puede causar que algunos agujeros negros expulsen violentos chorros de materia, tal y como se describe en la siguiente sección, podrÃa además revelarnos su mayor secreto.
AnatomÃa de un agujero negro
A pesar de numerosos intentos de modelar lo que ocurre en un agujero negro, nadie lo sabe con seguridad. El modelo que predomina sobre el interior de un agujero negro sugiere que su corazón es una región infinitamente densa conocida como singularidad.
Si la idea de infinitamente denso te resulta difÃcil de entender, no te preocupes: este concepto que suena tan paradógico aparece porque las leyes de la fÃsica se rompen en ese extremo. Mientras no tengamos una teorÃa que integre la mecánica cuántica y la gravedad, los fÃsicos teóricos están igual de desconcertados que cualquier otro sobre lo que ocurre dentro de un agujero negro, aunque no han cesado en el empeño de averiguarlo.
Dado que las singularidades rompen las conocidas leyes de la fÃsica de forma tan espectacular, Roger Penrose y otros propusieron la “hipótesis del censor cósmico” según la cual, toda singularidad ha de estar rodeada por un horizonte de sucesos. No es una barrera fÃsica sino un punto de no retorno: los objetos que pasan a través de ella nunca pueden escapar del agujero negro (ver a continuación para entender cómo la mecánica cuántica fundamenta esta idea). Por tanto la singularidad está escondida del resto del universo: nunca veremos una singularidad “desnuda”.
La hipótesis del censor cósmico nunca se ha demostrado, y con el paso de los años han habido intentos de mostrar que las singularidades desnudas pueden existir. De hecho, algunos sugieren que los agujeros negros con carga y que rotan muy rápido podrÃan ser persuadidos a revelar la singularidad, y otros han mostrado que esto no funcionarÃa.
Destruyendo un agujero negro
Cada vez que un agujero negro “emite” una partÃcula de radiación de Hawking, debe perder parte de su masa. A lo largo de miles de millones de años, incluso los agujeros negros más masivos deberÃan adelgazar y eventualmente desaparecer. Y esto nos conduce a un enorme problema.
Si conoces la masa, carga eléctrica y el momento angular de un agujero negro, sabes absolutamente todo lo que necesitas conocer (N. del T. Con tres números es suficiente). Para describir completamente a una estrella, en el extremo opuesto, deberÃas conocer absolutamente todo acerca de cada una de las partÃculas que la constituye. Por tanto una inmensa cantidad de información se desvanece aparentemente cuando el agujero negro se forma. Y esta información no puede escaparse sencillamente del agujero negro, porque esto implicarÃa viajar más deprisa que la luz.
Si el agujero negro fuese a existir para siempre, la información quedarÃa almacenada en su interior. Pero si el agujero negro termina por evaporarse, tal y como obliga la radiación de Hawking, entonces la información se destruye irremediablemente y las leyes de la mecánica cuántica no lo permiten. Esta es la llamada paradoja de la información (N. del T: El principio holográfico y la paradoja de la información).
Muchas de las soluciones propuestas involucran el replantearse los agujeros usando la teorÃa de cuerdas. Estas soluciones llevan hacia consecuencias extrañas pero fÃsicamente plausibles: por ejemplo, un objeto lanzado en el interior de agujero negro podrÃa existir en dos lugares al mismo tiempo, o que la singularidad se convertirÃa en un “pelusón” de cuerdas subatómicas.
La paradoja también se puede resolver si los agujeros negros no contienen una singularidad verdadera, o si tal como Stephen Hawking sugiere, la radiación de Hawking contiene dicha información, aunque en un enmarañado e ilegible estado. Incluso se ha sugerido que los agujeros negros podrÃan ser agujeros de gusano: puertas hacia otros universos.
Cuando los agujeros negros colisionan
Pese a la imagen popular de los agujeros negros como monstruos que acechan para capturar a los desprevenidos, al menos algunos han sido observados surcando velozmente el espacio. Esto eleva la posibilidad de que colisionen entre ellos, si las condiciones son las apropiadas.
Si lo hicieran, las simuladores por ordenador sugieren que podrÃan fundirse para formar un agujero negro más grande. Hay tres tipos de situaciones que han sido simuladas con éxito.
Este tipo de agujeros negros podrÃan revelarse por su efecto en la forma de las galaxias que los contienen, y en los restos infrarrojos y ultravioletas.
No se han visto colisiones directamente, pero los astrónomos han encontrado varios agujeros negros muy cerca unos de otros e incluso algunos que se orbitan entre sà y otros que de hecho se encuentran en rumbo de colisión.
Viviendo con un agujero negro
El vecindario de un agujero negro puede ser un lugar muy ocupado. Tal como ya se mencionó antes, un agujero negro puede acumular todo el polvo en un disco de acreción, pero esto es sólo el comienzo.
Se ha observado materia cayendo en espiral en un agujero negro, y la gravedad de un agujero negro puede ocasionar que los fotones temporalmente orbiten a su alrededor.
En una escala mayor, muchos agujeros negros podrÃan disparar inmensos chorros de materia muy energética, alimentados por potentes campos magnéticos. En un caso, estos chorros han demostrado producir burbujas de hasta 300.000 años luz de diámetro.
Aunque resulte sorprendente, las simulaciones demuestran que las estrellas se pueden formar en la vecindad de un agujero negro, aunque las que se aventuren demasiado cerca serÃan destruÃdas.
Tal y como podrÃamos esperar, algunas estrellas sin suerte son devoradas por agujeros negros. Algunos agujeros negros lo hacen visiblemente, liberando explosiones de rayos gamma y rayos X, cada vez que se alimentan, mientras que otros son de comer menos y emiten muy poca radiación a la hora de comer.
Galaxias y agujeros negros
Los astrónomos generalmente están de acuerdo en que los agujeros negros acechan en el centro de muchas galaxias, y han identificado candidatos plausibles en muchas de ellas, incluyendo nuestra vecina la galaxia enana M32 y nuestra propia, La VÃa Láctea.
El agujero negro del centro de la VÃa Láctea ha sido estudiado a fondo. En estos momentos se encuentra en periodo de ayuno sin devorar ningún trozo de materia significativo desde hace varias décadas, pero si encuentra alguna presa nueva volverá a hacerlo de nuevo.
Han habido además declaraciones sobre si existe un segundo agujero negro más pequeño en el centro galáctico, pero la evidencia actual es insuficiente. Además, se ha propuesto que el mayor agujero negro devoró a su hermano pequeño.
Cuando las galaxias colisionan, sus agujeros negros centrales deberÃan colisionar igualmente. Hay razones para creer que estas colisiones podrÃan eyectar a uno o a ambos agujeros negros, mandándolos hacia el espacio intergaláctico.
Se ha sugerido que estos agujeros negros deben estar ahà cuando se forme una galaxia o incluso, que directamente siembran la formación de galaxias. Aunque, algunas galaxias parecen no tenerlos, con lo que el asunto no está zanjado todavÃa.
La conexión cósmica
Incluso si los agujeros negros no son responsables de formar las galaxias, siguen siendo extremadamente importantes para nuestro entendimiento del universo como un todo.
Puede que hayan sido los responsables de burbujas cósmicas en el universo primitivo. Han podido ser además la fuente de poder detrás de quasars increÃblemente luminosos y también de explosiones de rayos cósmicos de muy alta energÃa. Incluso si se evaporasen de forma violenta podrÃan ayudarnos a revelar dimensiones espaciales adicionales.
Y pese a su formidable naturaleza, puede que incluso lleguen a estar al servicio del hombre, actuando como el acelerador de partÃculas definitivo. Los teóricos han sugerido incluso que podrÃan llegar a servir de motor para naves interestelares.
Es un camino largo, pero puede que los agujeros negros ayuden a nuestros descendientes a explorar el universo, además de ayudarnos a entenderlo.







Esto deberÃa salir en Menéame… es lo suyo y encaja con el gusto por la fÃsica de “altos vuelos” de la página. Pero vistos los 21 votos y dada la longitud y documentación de lo que has escrito, casi que serÃa mejor que completases el artÃculo de la Wikipedia correspondiente
Fascinante. Muchas gracias por el trabajo que te has pegado para compartir toda esta información con nosotros. Aquà tienes un lector asiduo más.
Disculpa creo que tengo una correccion “tardia”, donde dices: “El proceso de colapso destruye cualquier caracterÃstica original de la estrella salvo la masa, el electrón y la carga eléctrica: cualquier otra cosa es radiada en forma de ondas gravitatorias”
creo que donde dices “electrón” realmente va spin o momento angular
Efectivamente, gracias.