¿Cuantos científicos falsifican datos?

Publicado el Viernes, 29 de mayo de 2009 por MiGUi en Genérico
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Publican en PhysOrg un interesante artículo que pone el dedo en la llaga en algo sobre lo que nadie quiere oír hablar: los tramposos de la ciencia. ¿Cuantos científicos fabrican pruebas falsas para justificar las investigaciones? La verdad es que es un tema muy controvertido y es poco probable que lo lleguemos a saber con certeza. Lo que sí es verdad es que la ciencia termina por descubrir la verdad, y esta es una ventaja. Tarde o temprano, se pilla al mentiroso. Traduzco a continuación el artículo de PhysOrg.

Una pregunta muy antigua y crucial que, por el momento, permanece sin respuesta es cuan común es hacer falsificar resultados en la ciencia. En PLoS ONE (un diario de libre acceso) Danielle Fanelli de la University of Edinburgh habla sobre un meta-análisis preliminar de encuestas preguntando a científicos sobre comportamientos poco éticos. El resultado sugiere que alterar o maquillar datos es más frecuente de lo que se creía inicialmente y que es particularmente elevado en investigación médica.

Escándalos relativamente recientes como el de Hwang Woo-Suk o el de Jon Sudbø han demostrado fehacientemente cómo es relativamente fácil publicar estudios falseados incluso en las revistas más prestigiosas. Los medios de comunicación y muchos científicos tienden a explicar estos casos como excepcionales e, incluso, patológicos. Unas pocas manzanas podridas, nada más. El sentido común y la evidencia creciente, no obstante, sugieren que esos podrían ser tan sólo la punta del iceberg porque el fraude y otras maneras más sutiles de mala conducta podrían ser relativamente frecuentes.

Estimaciones basadas en datos indirectos (por ejemplo, retractaciones oficiales de papers científicos o auditorías aleatorias de resultados) han producido resultados muy dispares. No obstante hay investigadores que han preguntado directamente a los científicos, con encuestas en diferentes países y disciplinas. De todos modos han utilizado diferentes métodos de evaluación y preguntas distintas por lo que los resultados no son concluyentes.

Para podeer hacer estas encuestas comparables, el meta-análisis centrado en comportamientos que distorsionan el conocimiento científico (excluyendo temas como el plagio y otro tipo de mala praxis) y extrajo la frecuencia de científicos que dicen haber obtenido determinados resultados en una rama concreta de la ciencia al menos una vez, o que conocen a algún colegea que lo haya hecho.

En promedio, según las estadísticas, alrededor de un 2% de científicos admitieron haber fabricado, falsificado o alterado resultados experimentales para mejorar sus propuestas por lo menos en una ocasión y hasta un 34% admitieron algunas prácticas cuestionables como "olvidarse" de presentar datos que contradicen investigaciones previas propias o eliminar datos experimentales en la idea de que no eran del todo fiables.

En encuestas que preguntaban sobre compañeros, el 14% conocía a alguien que hubiera fabricado, falsificado o alterado resultados y el 72% de ellos conocían a gente que había realizado otro tipo de prácticas inadecuadas.

En ambos tipos de encuestas, la mala conducta fue observada con mucha más frecuencia en investigadores médicos y farmacológicos. Esto sugiere que o bien éstos son más honestos a la hora de admitirlo o bien los fraudes y demás son más frecuentes en sus campos. Esta última interpretación aumentaría las sospechas de que el patrocinio de las grandes industrias está detrás de la distorsión de la evidencia científica para promover la comercialización de tratamientos y medicinas.

Como en cualquier encuesta que pregunte cosas con una cierta polémica, es más que probable que algunas de las respuestas no sean del todo honestas, especialmente las que tratan sobre el comportamiento propio. Por eso ese 2% es un dato bastante parco en este aspecto, y queda en el aire cómo interpretar el otro 14%.

 

 

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