La necesidad de distinguir entre ciencia y pseudociencia nos lleva a menudo a ser tachados de "dogmáticos" que no aceptan visiones alternativas o que se sienten seguros en su edificio de la ciencia y que todo aquello que escape a lo ya demostrado es terreno baldío repleto de dragones o a saber. Lo cierto es que es difícil librarse de esta imagen, cuando es fomentada por aquellos que nos cuentan dichas historias sobre fantasía y pretenden hacerlas pasar por ciencia.
Lo cierto es que lejos de ser dogmática, la ciencia avanza porque constantemente se cuestiona todo lo que sucede en el universo. Si diéramos por sentado todo lo que ya conocemos, entonces no se descubrirían matices o fallos en las teorías y no habría que reconsiderar nuevos casos. Tal vez es debido al mal uso del lenguaje que el significado de 'teoría' que la ciencia utiliza suele ser diferente al que se utiliza en la calle. Escribía Maikelnai la semana pasada a este respecto, y recomiendo encarecidamente la lectura de su artículo por lo que no me detendré en esa discusión.
El modo de proceder de la ciencia, al menos de las ciencias experimentales como la Física se basa en la experimentación suele ser diverso. Puede ser que haya necesidad de dar respaldo teórico a una observación experimental, en cuyo caso el experimento nos lleva a la pizarra. Buscamos lo que ya se conoce y se trata de encuadrar el resultado experimental dentro de una teoría existente. Si no, se busca un modelo que lo explique. A dicho modelo se le pide que además de dar explicación a ese resultado sea capaz de predecir con éxito otros casos.
Recordemos que las teorías parten de postulados, es decir, afirmaciones inferidas por la observación que son evidentes por sí mismas o que al menos, parecen lo bastante razonables como para aceptar que son correctas. Intuitivamente vemos que si esos postulados son correctos tanto mejor se ajustará la teoría al experimento y más aún, cuanto más simples sean dichos postulados, mayor será el alcance de una teoría. Porque las teorías, como sabemos, son ciertas en un campo de aplicación concreto, en el que sus postulados son correctos y de hecho, cuando una teoría se refuta por lo general no se considera errónea salvo que sea demasiado drástico el descubrimiento sino que se acota su rango de aplicación.
Un ejemplo son las leyes de Newton. Las tres leyes de Newton que definen la Mecánica Clásica son las siguientes:
- Primera ley o Ley de Inercia: un cuerpo que no es sometido a ninguna fuerza externa mantiene un movimiento rectilíneo a velocidad constante.
- Segunda ley: una fuerza externa aplicada a un cuerpo produce en éste una aceleración proporcional a dicha fuerza.
- Tercera ley o Ley de Acción y Reacción: por cada fuerza actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual de sentido contrario.
Estas tres leyes, que cualquiera que haya estudiado ciencias recordará, son principios basados en la observación. No tienen demostración dentro de este marco teórico sino que la propia observación lleva a su enunciado. Es decir, las leyes de Newton son unos postulados que Newton tomó como correctos y a partir de ahí se fue desarrollando un marco teórico cada vez más completo para dar explicación a un sinfin de procesos que ocurren en la naturaleza. Y dado que la naturaleza parece estar de acuerdo con éstos, si bien no podemos afirmar su veracidad, lo cierto es que dentro de su rango de aplicación, los postulados son ciertos. No obstante esta última afirmación es del todo redundante ya que cuando se desarrolla una teoría, uno parte de que los postulados son ciertos, al menos dentro de la propia teoría. Así que no resulta sorprendente en este sentido.
Ninguna teoría está a salvo de ser refutada o de ser restringida a un campo de aplicación más pequeño. Hasta hace relativamente poco, las leyes de Newton eran ciertas en todo rango de energías y velocidades, en todo rango de tiempos y de escalas. No obstante, aparecieron la Relatividad primero y la Mecánica Cuántica después y cambiaron este parecer. Estas dos teorías, más que explicar una parte de la Física lo que otorgan es un punto de vista desde el que analizarlas. Son "teorías marco" aquellas que nos permiten analizar la realidad desde una perspectiva determinada, en un rango concreto. La Relatividad se ocupa de las altas velocidades y la escala macroscópica (es decir, desde la escala de tamaños en los que se desarrolla nuestra vida cotidiana hasta la escala cosmológica, de galaxias, cúmulos galácticos, etcétera) y la Mecánica Cuántica la escala microscópica, donde tiene sentido considerar la materia formada por partículas individuales y donde la energía no es continua.
La aparición de estas dos teorías no hizo que las leyes de Newton fuesen rechazadas, ni mucho menos. Porque en el mundo en que nos movemos, a bajas velocidades y en escala macroscópica, son perfectamente aplicables. Que le digan a un ingeniero de Obras Públicas que las leyes de Newton son falsas. O a un Arquitecto. Ellos utilizan la Mecánica Clásica y ese contexto es perfectamente válido y cierto. Pero claro, cuando se requiere diseñar un GPS hace falta aplicar las leyes de la Relatividad y la Mecánica Cuántica.
Es más, tanto la Relatividad como la Mecánica Cuántica conducen a los resultados predichos por Newton cuando se toma el llamado "límite clásico", es decir, cuando se retoman las bajas velocidades y las energías macroscópicas. En ese contexto, se recuperan los resultados que ya conocemos. Lo cual indica que ambas teorías engloban a Newton pero además, son coherentes con lo que ya sabíamos. En lugar de derrumbar una teoría establecida, se acota su rango de aplicación.
Algo similar ocurre con la Termodinámica y sus principios. Sus postulados sirven para formalizar la teoría y son observaciones tenidas como ciertas. Eso no significa que sean ciertas, recordemos que los postulados sólo se pueden garantizar como ciertos dentro de la teoría que construyen. Pero es evidente que si esa teoría permite explicar un mayor abanico de posibilidades, será tanto más difícil encontrar un contraejemplo. Decía Einstein sobre la Termodinámica:
Una teoría es tanto más impresionante cuanto más simple sean sus premisas, cuantos mas tipos de cosas describa y cuantas más explicaciones permita. De ahí la profunda impresión que causó la termodinámica clásica. Es la única teoría física que, dentro de su campo de aplicación, no será derribada nunca
La Termodinámica impresionó a Einstein porque la sencillez de sus postulados hacía que estuviera presente en todas las partes de la Física, lo cual hacía virtualmente imposible contravenir alguno de ellos. Para demostrar que un postulado es falso hay que salirse del campo de aplicación de la teoría o encontrar un contraejemplo en la misma. De esto precisamente venimos hablando desde el principio del artículo.
Y en parte, lo mismo que ocurre con la Termodinámica, pasa con la Relatividad Especial. Ésta se construye a partir de dos postulados muy simples que hacen que la aplicación de la Relatividad Especial, unida a la Relatividad General sea casi ilimitado. Sobre la Relatividad Especial ya hablé con anterioridad, pero por resumir, digamos que si su rango de aplicación son los sistemas inerciales, y que la Relatividad General explica a su vez lo sistemas no inerciales ¿qué queda fuera?
Lo único que parece quedar fuera de la Relatividad General es la Mecánica Cuántica. En parte porque la Relatividad General parte de unas consideraciones que en Mecánica Cuántica no se tienen en cuenta: la estructura del espacio y del tiempo. En Cuántica, el espacio y el tiempo se consideran establecidos y presentes, y no se hacen hipótesis acerca de ellos ni se mencionan explícitamente. Quedan fuera de su terreno y tal vez por este motivo sea tan complicado hacer cuajar ambas teorías a la vez, que se saben ciertas en su campo de aplicación, pero que no terminan de casar cuando se pretende hacerlas valer a la vez.
Pero volviendo ahora al punto de interés. Hemos hablado hasta ahora de ejemplos de teorías, de su modo de emplearse y en definitiva, de cómo funciona la ciencia. Vayamos ahora al punto clave de este artículo: el dogmatismo. Como decía al principio, se acusa a la ciencia de ser dogmática a menudo, porque los científicos muestran un profundo convencimiento que casi se podría llamar fe en la ciencia.
Pero la fe no es una herramienta aceptable en un laboratorio. La ciencia debe cuestionarse las cosas, incluso cuestionarse lo aparentemente evidente. Pero hay que entender que para avanzar a veces hay que dar margen al posible error. El método científico sabe perfectamente que nunca se puede demostrar al 100% una teoría, porque nunca se pueden tener todos los casos posibles. Así que, cuando se ha afianzado lo suficiente, se sigue adelante y se espera. Si se nos dice que el segundo principio es falso porque se ha construído un móvil perpetuo lo primero que se topará es con el escepticismo frontal. No porque se dude de todos los intentos fallidos, sino porque estamos acostumbrados a que es habitual que mucha gente crea que funciona sobre el papel porque no ha considerado todo lo que debería y que luego, al intentar construirlo, vería que es un fracaso.
Pero la ciencia no reniega de esa posibilidad. La ciencia existe por el conocimiento, existe por la voluntad de conocer y por la curiosidad humana. De nada nos sirve aceptar cosas erróneas para evitar destruir un edificio milenario. No tenemos interés en inventar dragones, tenemos voluntad por conocer el universo y si algún día alguien consiguiera la manera de construir un móvil perpetuo la ciencia se tambalearía e intentaría explicar el por qué es posible e intentaría encontrar un hueco para explicar todo ello. De nada serviría cerrarse en banda y negarse a la evidencia. Pero claro, precisamente evidencias es lo que falta. Muchas palabras pero poca demostración.
Si le dices a un físico que has construído una máquina que crea energía, es probable que se muestre escéptico e intentará por todas las maneras rebatir esa teoría y demostrar que en algo se equivoca. Pero no es por fe en lo ya establecido, es porque las teorías buenas son las que resisten los intentos por demostrar que son erróneas. Es decir, no es un modo de proceder fruto del dogmatismo, sino la manera de tamizar lo que es ciencia de lo que no. Si no pudiéramos hacer esto, de nada servirían los intentos por mejorar la ciencia.
Así, es incorrecto decir que la ciencia sea dogmática. Si acaso es escéptica y en parte conservadora, pero si la ciencia existe y funciona es gracias al profundo revisionismo y al afán por generalizar las teorías y hallar una explicación satisfactoria a todo cuanto nos rodea. Si la ciencia se basara en las afirmaciones gratuitas de un consejo de sabios que los demás tuvieran que aceptar, no tendría sentido, no serviría de nada. La ciencia funciona gracias a que no depende de las personas que la formulan. Así que bajo esta premisa, tildar a la ciencia de dogmática es algo carente de sentido por completo.







La ciencia es la parte del conocimiento fiable y que, al ser reproducible y demostrable tiene que ser aceptada por todo el mundo. Eso no significa que no se pueda tener fe, al contrario, pero la fe escapa de ese conocimiento cientÃfico y por tanto es libre: nadie me puede demostrar a mi que mi fe está equivocada y yo no puedo imponer mi fe por la misma razón. Asà es como yo lo veo. Otra cosa: Los pseudocientificos son los más interesados en que el método cientÃfico tenga el rasero muy bajo, siempre y cuando sus trabajos sean serios y basados en esperiencias reales, porque asà se les separa fácilmente de los charlatanes que distorsionan los datos obtenidos, los sesgan y falsean para obtener acólitos con dudosos fines.