Ciencia y prejuicios (II)

Publicado el Miércoles, 21 de enero de 2009 por MiGUi en Pensamiento Científico
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A fin de cuentas, tal y como decía en la entrada anterior esos prejuicios que de cierto modo nos estorban en la labor de entender lo que vemos, vienen en gran medida determinados desde el instante en que nacemos por el simple hecho de que se nos vienen dadas ciertas limitaciones desde un primer momento.

A saber, somos seres bípedos, que observamos el mundo a una altura que rara vez supera los dos metros, vivimos en un mundo con una escala muy particular de tiempos, energías y tamaños y además, un mundo tridmensional y macroscópico. Desde luego, no se pueden pedir peras al olmo. Nuestro cerebro está condicionado de forma irremediable por toda esa colección de condiciones iniciales que afectan a la hora de percibir lo que nos rodea. A la capacidad de prescindir de ellas, o al menos de parte, se le llama "capacidad de abstracción" a menudo, y es esto mismo lo que dificulta la mayoría del trabajo.

Porque nosotros solemos razonar por inducción, aún de manera inconsciente. Es decir, observamos un caso, observamos otro caso muy similar, etcétera y esperamos que en condiciones similares, ocurra más o menos lo mismo siempre. Por eso cuando la taza de café cae al suelo, nos apartamos violentamente antes de que choque contra el suelo y por eso los futbolistas que hacen de barrera se protegen sus partes. Por lo que pudiera pasar. En cierto modo esos "instintos" nos programan para reaccionar así. ¿Podemos evitarlo de manera consciente y racional? Si fuera tan fácil, podríamos dejar ya de paso el vicio de imaginar absolutamente todo en términos de lo que nos es conocido.

Claro que, estamos entrenados para formar una imagen mental de aquello que pensamos. Es decir, cuando leemos la palabra "mesa" o pensamos en una mesa, en nuestra cabeza se forma la imagen de una mesa. Será de la forma y color que sea y con todas las florituras que queramos, dependiendo de la imaginación de cada cual, pero será una mesa. Nadie imaginará las cuatro letras que componen la palabra "mesa" ni tampoco imaginará un elefante. Porque eso tiene un concepto claro que podemos asociar de forma directa con algo que tiene existencia real.

De ahí, el famoso chiste aquel de un matemático y un físico que van a una conferencia de teoría de cuerdas y el físico le dice al matemático: chico, no hay manera, me lío con eso de las once dimensiones. Y el matemático responde: ¿por qué? Si es muy simple. Imagínate un universo de dimensión "n" y luego particularizas para "n=11".

Desde luego, es una respuesta aplastante. ¿Quién te manda a ti imaginarte un universo de once dimensiones, o de cuatro siquiera, si tu cerebro únicamente está preparado para operar en 3 (espaciales) y estás condenado por la limitación con la que naces? En el fondo eso quiere decir el matemático: renuncia a dibujitos ingeniosos. Una vez que tienes claro el concepto y lo que quiere decir, todo lo demás surge de manera natural. Al igual que en una partitura las notas tienen sentido cuando suenan y al igual que un libro las letras no son sólo caracteres sobre un papel. Sería imposible disfrutar de un buen libro si a cada poco nuestro cerebro nos estuviera diciendo "anda mira que bonita esta letra, que redonda, y a continuación va otra alta y delgada…" y del mismo modo un músico no podría interpretar una partitura si en vez de las notas viera los símbolos y las líneas del pentagrama.

Pues de igual modo las matemáticas son el lenguaje. Así que en vez de querer formarse imágenes mentales hay que usar otros sentidos. Igual que un ciego puede desenvolverse sin dificultad en el mundo, eso sí, a costa de un gran esfuerzo durante años, nosotros somos ciegos a escalas que no corresponden con nuestro mundo. Y de la misma manera que con los ojos cerrados podríamos tropezarnos y caernos si no vamos tanteando el terreno (recabando información por otro medio) no podemos restringirnos a la idealización de lo que queremos entender, manipulada por nuestra mente. Que los dibujos valen para cuando estamos en el terreno que podemos ver. Pero en los demás, no sirven de nada. Al revés. Suelen ser contraproducentes.
Podemos expresar el universo en términos matemáticos. De eso se encarga la Física en esencia. Pero si quisiéramos que fuera fácil de explicar o que no hubiera que abandonar lastre por el camino estaríamos imponiendo un condicionante nefasto: el universo no es antropocéntrico, mal que les pese a algunos. Desde un punto de vista epistemológico ¿por qué el universo habría de ser fácil? ¿Para darnos el gustazo? En el fondo somos un poco masocas y nos va la marcha, así que el desafío que supone que el universo no sea precisamente fácil dota a la ciencia de gran parte de su encanto.

Yo estoy completamente convencido de que el gran problema de la divulgación es conseguir que aquellas personas que no saben nada del tema que les intentas explicar dejen a un lado todas las ideas preconcebidas y puedan asimilar nuevos conceptos. Y tal vez sea en vano porque todo ese proceso es largo y arduo en general. Nuestro cerebro es vicioso y pretende siempre poner una imágen, un sonido, un tacto, un gusto o lo que sea a todo lo que percibmos. Si eso nos viene de la mente y no hay nada de eso, cuesta mucho asimilarlo y entenderlo.

De hecho con el tiempo se acaba desarrollando una especie de intuición a niveles donde no estamos acostumbrados, a base de estudio y de comprensión. Por eso alguien ciego de nacimiento puede llegar a entender el concepto de esfera. El concepto de cubo. Y a lo mejor no llega a tocarlos, y ni siquiera se formará una imagen de ello. En el fondo el concepto basta.

Estaría muy bien poder imaginarse una 7-esfera. ¿Para qué? Seamos prácticos. En el tiempo que pierdes en desistir del intento infructuoso de vencer las limitaciones que nos imponen nuestras condiciones iniciales ya podrías tener perfectamente claro el significado de una n-esfera y por tanto darte exactamente igual que ese n valga 7 o 25. La 1-esfera será una circunferencia y la 2-esfera será una pelota. A partir de ahí, se acabó.

Cuando la gente dice que la mecánica cuántica es muy difícil poque es antiintuitiva tiene parte de razón. Y digo parte, porque es muy cierto que es muy dificil, pero no sólo porque sea antiintuitiva. Desde luego, es el mejor sitio para curtirse si uno quiere olvidarse para siempre de ideas preconcebidas acerca del universo. Porque ojo, esto no se trata en absoluto de inventarse la primera cosa que a uno se le ocurra y que coincida con la observación experimental. Lo remarco porque de mis palabras quizá podría extraerse esa conclusión errada. Que una cosa es que Planck probase a que le cuadraran las cuentas y llegara a la conclusión de que necesariamente la energía tenía que estar distribuida en pequeños paquetes individuales (igual que las magdalenas envueltas en papel que a su vez van envuelas en plástico transparente, alojadas en una caja de cartón con un precinto transparente a su vez) y otra cosa diferente es que dijera: ah, como es la primera idea feliz que se me ocurre, entonces la energía está cuantizada y vámonos a comer ya.

Si eso fuera tan fácil podríamos cederle la labor de la ciencia a los mismos que participan de ese engaño masivo que hace creer a las personas que los astros influyen en sus vidas cotidianas más allá de ejercer su gravedad. Pues para que veáis que yo también predico con el ejemplo y dejo los prejuicios a un lado en este artículo he hecho tres cosas que nunca hago: contar un chiste en una entrada seria, hablar de fútbol y hablarle al que lee, que en estos momentos, calculo que eres tú.

Trackbacks/Pingbacks a esta entrada:
    1. Folks dice:

      ¿De fútbol? ¿Dónde? Una 2 esfera no cuenta como balón de fútbol.

    2. frikiian n0ian dice:

      Hola migui!! esta tarde me he estado leyendo los dos articulos. eso, geniales, me permitido el lujo de imprimirlos para enseñarselo a mi padre, ejjeje para ver si entiende algo, eso que su hijo va a estudiar xDD!