A la caza de la magia

Publicado el Martes, 12 de enero de 2010 por MiGUi en Opinión
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Dice la tercera ley de Clarke:

Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Esta afirmación bien podría extenderse a la ciencia en general, no sólo a la aplicación práctica de la misma. Pero con un matiz muy importante: esa indistinguibilidad existe únicamente por nuestra propia ignorancia.

Cada vez contamos con más medios a nuestro alcance para adquirir todo el saber que queramos y sin embargo, paralelamente surgen nuevas corrientes que fomentan la ignorancia, o que visten el conocimiento con unas connotaciones elitistas que nadie quiere para sí.

En España contamos desde hace muchos años con un sistema educativo universal. Esto, en teoría, debería garantizar que la población tenga un bagaje mínimo que, por muy precario que sea, dotase de una capacidad crítica para tamizar todo el exceso de información que recibimos. Y si no lo hace, debería ponerse remedio, porque nos jugamos mucho más de lo que creemos.

A mi en particular me parece vergonzoso ver en las paredes del Metro grandes carteles anunciando pitonisas, adivinadores y tarotistas. Vergonzoso porque da la sensación de que vivimos todavía inmersos en un mundo que cree en sucesos sobrenaturales que están fuera del entendimiento del ser humano o, lo que es peor, únicamente al alcance de unos pocos privilegiados que previo pago acceden a revelarnos lo que nos depara el destino. Y es desalentador que a día de hoy proliferen los adivinadores, los homeópatas, y los magufos en general. Pero están ahí porque todos lo consentimos en mayor o menor medida.

Paradógicamente, estas mismas acusaciones suelen ser vertidas contra la ciencia por parte del público lego, ante cualquier noticia científica. De entrada existe un recelo camuflado a veces en un gusto exacerbado por la conspiración, según la cual, todo el mundo nos intenta engañar, por defecto. La ciencia la primera.

Y, posteriormente, la afirmación categórica de que la ciencia consiste en un dogma cerrado, al alcance de unos pocos, una especie de élite con un lenguaje cerrado para el resto y que únicamente libera parte de la información que, encima, no es veraz sino que únicamente “son teorías“.

No es objeto de esta entrada el explicar por qué la ciencia no es dogmática (véase el punto 4), puesto que traté este tema en el pasado (Ciencia y dogmatismo). Sin embargo quiero hacer hincapié en que en el fondo, hemos fracasado en algo a la hora de transmitir qué es la ciencia, al menos en el nivel más elemental, en el más primario, donde todo empieza: en el colegio.

Cuando yo estaba en el colegio, me cansaba de oír preguntas como: ¿de qué me sirve aprenderme el teorema del coseno? ¿para qué quiero saberme la tabla periódica? ¿para qué quiero aprender las leyes de Newton? Aparte de muchas otras que probablemente les resulten familiares.

En realidad daba igual. En el futuro, probablemente, no nos acordaríamos de nada de eso. Sin embargo todo tenía un objetivo: entrenar al cerebro en el pensamiento racional. Que es lo que nos hace distintos de los animales. Dotarnos, a fin de cuentas, de una estructura en el pensamiento.

Y sin embargo, fracasamos. Porque mucha gente sigue viviendo con el miedo en el cuerpo, a saber a qué, pero a toda clase de supercherías que pretenden convencerte de que controlan tu existencia y que estás vendido hagas lo que hagas. Entendería esto o, mejor dicho, podría justificarlo si estuviéramos en la época donde el conocimiento pertenecía a una élite social y el resto eran pobres y analfabetos.

Pero no. Vivimos en una época donde estando todos o casi todos los medios a nuestra disposición, nada parece cambiar al respecto de la creencia en lo mágico.  Y lo más triste de todo es que a menudo se trata de una ignorancia supina. Ignorantes somos todos sí, pero esta se trata de una ignorancia completamente voluntaria llegando al extremo de jactarse de la misma para evitar ser tenido por un “listillo” o un “sabelotodo”.

Dicen que el individuo es inteligente pero la masa es estúpida, controlable, predecible. En el fondo, si la masa es estúpida es porque todos aportamos un pequeño porcentaje de estupidez aunque sea por el mero hecho de dejarlo estar, de consentirlo, de no hacer nada, de no rebelarse o de no confrontarlo. Nos han acostumbrado a que la espiga que crece demasiado es segada en primer lugar, y procuramos no alzarnos en exceso por si las moscas.

Tampoco hay que pecar de ilusos y pensar que por el hecho de que mañana todas las televisiones emitieran documentales íbamos a dejar de ser como somos. Porque el que no es consciente del problema, no lo ve como tal y sólo se preocupa de vivir su vida sin importarle el resto. O quizás espera que otros lo resuelvan. Tal vez vivamos tan enfrascados en la rutina que permitimos por inacción el culto a la ignorancia supina, a la sordidez, al mínimo esfuerzo.

La ciencia, y cualquier otra manifestación de la cultura, nos enriquece y nos permite ser algo más que una gota en el océano. Quizás un cascarón a merced de la marea, pero algo es algo.

Afortunadamente, no todo es tan malo. Hoy en día es más fácil que nunca difundir las ideas. Por eso aún estamos a tiempo de cerrales el paso, de impedirles la ubicuidad.

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  • Bitacoras.com:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Dice la tercera ley de Clarke: Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. Esta afirmación bien podría extenderse a la ciencia en general, no sólo a la aplicación práctica de la misma. Pero…..

  1. Quijote dice:

    Yo creo que es porque es más fácil creer en cosas como homeopatía, etc. porque te prometen mucho: “viajes astrales”, curaciones mágicas, etc.
    Por otra parte, el problema es profundo. Es cuestión de educación, como tú dices. Se tiene que empezar en las escuelas a crear un espíritu crítico. Pero viendo el panorama político que hay en España, con los gobiernos que no quieren oír hablar de proyectos más allá de 4 años… lo tenemos difícil.

    También tiene que ver,en mi opinión, con la visión que la sociedad tiene de la ciencia. Estudio Física, y la percepción que tiene la gente es que somos personas raras. Creo que esto se repite con casi todas las carreras científicas (matemáticos, químicos, biólogos, etc.). Habría que quitar la visión que tiene la gente de “científico loco”; en este sentido Flipi el del “hormiguero” nos hace flaco favor.

    “Tampoco hay que pecar de ilusos y pensar que por el hecho de que mañana todas las televisiones emitieran documentales íbamos a dejar de ser como somos.” En esto estoy de acuerdo, pero es verdad que el panorama de la tele actual no ayuda para nada. Tenemos al Friker Jimenez saliendo por la tele en un buen horario. Y en cambio Redes nos lo ponen en un horario que es imposible de ver (creo que ahora lo han cambiado de horario y lo han puesto un poco mejor). Nombro a Redes porque es el programa de referencia en España, en lo que a ciencia se refiere.

    “Tal vez vivamos tan enfrascados en la rutina que permitimos por inacción el culto a la ignorancia supina, a la sordidez, al mínimo esfuerzo.” También estoy de acuerdo. Una anécdota: tengo un familiar que es profesor. Pues el inspector que les fue al centro les dijo que había que subir el número de aprobados, que había demasiados suspensos… Sin comentarios, ¿verdad?

    Saludos

  2. eulez dice:

    Estoy escribiendo un post en mi blog sobre todo esto ahora mismo, saldrá el lunes supongo. Utilizo también la frase de Arthur C. Clarke…

  3. Alberto dice:

    “Habría que quitar la visión que tiene la gente de “científico loco”; en este sentido Flipi el del “hormiguero” nos hace flaco favor”

    Pues si, habría que presentarle como un humorista con bata blanca que tiene como ayudantes a los verdadedores científicos (químicos, …) y que solo aparecen en pantalla para solucionar los problemas que él provoca al intentar recrear un experimento.

  4. Ontureño dice:

    La cosa es más profunda de lo que parece. Cada día me sorprendo más al ver a gente con Licenciaturas en Ciencias tener dudas acerca de la capacidad de ésta para explicar el mundo. Hay mucha gente que, con una licenciatura en Física, todavía tiene reservas sobre la astrología, denominándola “cultura popular” y diciendo que “algo tendrá de cierta”. [Basado en una discusión real que tuve la semana pasada].

    Una cosa es tener conocimientos científicos, e incluso títulos, y otra bien diferente es entender DE VERDAD el método científico y su poder para comprender la relidad.